Si trabaja a bordo de un buque, se enfrenta a retos laborales únicos, como mares agitados, bajas temperaturas, espacios de trabajo reducidos, largas jornadas y acceso limitado a asistencia médica. Para compensar estos peligros, el derecho marítimo general exige a los empleadores pagar pensiones de manutención y curas a los marineros que se lesionen o enfermen mientras trabajan a bordo de un buque.
